Casi todos los problemas que llegan al Comité de Membresía empiezan igual: alguien dio por supuesto algo que nunca se habló. El cliente creía que podía cancelar la víspera sin costo. La empresa que pagaba esperaba un informe del contenido de las sesiones. El coach pensaba que quedaba claro que aquello no era terapia.

Nada de eso es mala fe. Es un acuerdo que no se escribió.

Modelo de acuerdo de coaching

Trece cláusulas, listo para leer. Publicado por ICF Capítulo de Panamá.

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Descarga directa, sin registro. Más abajo está la versión editable.

El acuerdo no es papeleo: es una competencia

ICF no trata el acuerdo como un trámite administrativo. Es la Competencia 3 de su modelo de competencias, «Establece y mantiene acuerdos», y se evalúa cuando un coach solicita una credencial. Un evaluador escucha una sesión grabada y comprueba, entre otras cosas, si hubo acuerdo.

En su revisión de septiembre de 2025, ICF enumera lo que hay que dejar acordado antes de empezar: logística, honorarios, calendario, duración, terminación, confidencialidad y participación de terceros. Más los objetivos del proceso y cómo se medirá el avance.

Esa lista es el mínimo. Lo que viene ahora es lo que la práctica añade.

Lo que casi ningún acuerdo cubre, y debería

  • La política de cancelación Es el origen de casi todos los desacuerdos con clientes. Cuánto aviso hace falta para reprogramar sin costo, qué pasa con la ausencia sin aviso, y qué pasa cuando el que cancela es el coach. Escrito antes, deja de ser una conversación incómoda.
  • Los límites de la confidencialidad Decir «todo es confidencial» es incompleto y se te puede volver en contra. El Código de Ética de ICF establece tres excepciones y conviene nombrarlas.
  • Qué recibe la empresa que paga En coaching ejecutivo hay tres partes con intereses distintos. Si no está escrito qué se informa y qué no, la primera llamada de Recursos Humanos te encuentra sin respaldo, y el cliente sin garantías.
  • La grabación de sesiones ICF exige sesiones grabadas para otorgar y renovar credenciales. Pedir permiso a mitad del proceso incomoda; acordarlo al inicio, con derecho del cliente a negarse en cualquier sesión, no.
  • Cómo se termina Cualquiera de las dos partes puede irse. Lo que hay que escribir es con cuánto aviso y qué pasa con las sesiones pagadas y no usadas.
  • Qué hacer si algo va mal Un acuerdo que dice a dónde acudir si el cliente tiene una preocupación es un acuerdo que inspira más confianza, no menos.

Las tres excepciones a la confidencialidad

Son las que fija el Código de Ética de ICF, y conviene que estén en el acuerdo con estas palabras:

  1. Cuando exista una obligación legal de revelar la información.
  2. Cuando exista una amenaza seria de daño para el cliente o para un tercero.
  3. Cuando el cliente lo autorice por escrito.

Hay una cuarta situación que no es una excepción, pero conviene explicarla igual: el coach puede presentar el caso de forma anónima, sin nombres ni datos identificables, en mentoría o supervisión profesional. Es una práctica que ICF exige para sostener la calidad del trabajo, y a un cliente le tranquiliza saber que su coach se supervisa.

Cuándo se firma

Antes de la primera sesión, y después de una conversación. El acuerdo se envía, se lee, se pregunta y luego se firma. Un documento que llega junto al enlace de la videollamada nadie lo lee, y entonces no cumple su función.

Esa conversación previa —lo que en el capítulo llamamos una reunión de alineamiento— es también donde se comprueba si hay compatibilidad entre coach y cliente. ICF la incluye en la misma competencia.

Qué no debe hacer un acuerdo de coaching

  • Prometer resultados. Los resultados dependen del compromiso del cliente. Un acuerdo que los garantiza es un problema esperando a ocurrir.
  • Ampliar las excepciones de confidencialidad. Añadir supuestos propios te saca del estándar de ICF.
  • Confundirse con otro servicio. Si en el mismo documento mezclas coaching con consultoría o mentoría, el cliente no sabrá qué contrató, y tú tampoco.
  • Ser tan largo que nadie lo lea. Trece cláusulas claras funcionan mejor que treinta redactadas para un tribunal.

Si eres cliente y te acaban de enviar un acuerdo

Léelo entero, y comprueba que responde a cuatro preguntas: qué pasa si tienes que cancelar, quién puede acceder a lo que digas en sesión, qué pasa si quieres dejarlo a mitad de camino, y a quién acudes si algo no va bien.

Si alguna no está respondida, pregúntala antes de firmar. Un coach profesional agradecerá la pregunta. Y si quieres empezar por encontrar a la persona, el directorio de coaches del capítulo está abierto.

¿Quieres la versión editable?

El PDF de arriba sirve para leerlo. La versión en Word es la que puedes adaptar a tu práctica: borrar las cláusulas que no apliquen, ajustar plazos y honorarios, y añadir lo tuyo. Incluye un anexo con notas sobre qué conviene no dejar en blanco y qué no deberías cambiar.

Déjanos tu correo y te la enviamos.

Descarga · Modelo de acuerdo

Esto es un modelo, no un contrato listo para firmar.

Cada práctica es distinta: hay cláusulas que sobran en un proceso de coaching de vida y otras imprescindibles cuando paga una empresa. El Capítulo lo ofrece como material de apoyo profesional; no constituye asesoría legal, y conviene que un abogado lo revise antes de usarlo con clientes.

¿Dudas al adaptarlo? Escribe al Comité de Membresía: [email protected]

Elaborado a partir del modelo de acuerdo publicado por ICF, de la Competencia 3 del modelo de competencias de ICF en su revisión de septiembre de 2025, y del Código de Ética de ICF.

ICF Capítulo de Panamá es una asociación sin fines de lucro afiliada a la International Coaching Federation, comprometida con el fomento y la difusión de la práctica profesional y ética del coaching.