Cuando inicié mi formación como coach profesional, lo hice con el fin de aprender nuevas habilidades para incorporarlas a mi ámbito laboral. Había llegado a un nuevo país, Estados Unidos, dejando atrás mi carrera en Argentina. Los desafíos que se me presentaron entonces fueron enormes, comenzando por tener que reinventarme a nivel profesional y buscar las maneras de insertarme a un mundo laboral desconocido, desafiante y prometedor al mismo tiempo.

Hasta entonces, llevaba un camino recorrido como profesora en los distintos niveles del sistema educativo, siendo mi último trabajo el de profesora en la Universidad Católica Argentina, espacio donde me sentía segura y motivada. Fue entonces que en ese proceso de “reinvención”, encontré un espacio de posibilidad que me invitaba a explorar nuevos caminos de la mano del coaching ontológico.

Durante el comienzo de este proceso de formación y certificación, no pude medir el impacto y la transformación en mi vida personal y profesional. No tenía la comprensión sobre el hecho de que un coach necesita experimentar todo aquello que aprende antes de poder trabajar con otros en procesos de coaching.

Con la llegada de la pandemia, esa “reinvención” fue el primer desafío en el plano profesional, aparecía la oportunidad detrás de aquella amenaza. Fue entonces que, a partir de esa coyuntura, pude integrar y ensamblar lo que ya traía conmigo, “mi ser profesor” y lo nuevo, “mi ser coach”, sin poder imaginar que sería el motor que me impulsara a seguir proyectando futuro. Para entonces, fue necesario realizar una distinción entre el rol de profesor y coach para evitar conflictos de interés que pudieran surgir dentro de la dinámica de trabajo en cualquiera de estos roles.

Es por ello por lo que considero oportuno hacer la distinción de cada uno para su mejor comprensión:

  • Ser coach profesional es un desafío que implica asumir un compromiso hacia el código de ética y a las competencias propuestas por la ICF (International Coaching Federation).
  • Estas competencias son un marco de referencia en nuestra profesión y en nuestras prácticas, que nos brindan confianza y seguridad en cada proceso que acompañamos.
  • Por otro lado, y sumado a lo anterior, ser profesor trae aparejados desafíos específicos, que tienen que ver con la capacidad de potenciar el aprendizaje de los futuros coaches.

Para ello es necesario orientar ese rol a la posibilidad de:

  • Generar espacios de aprendizaje mediante la promoción de conversaciones éticas, donde se priorice la comprensión del código de ética, estándares de conducta consistente con sus valores y sus principios, junto al modelo de las ocho competencias establecidos por la ICF.
  • Impulsar el desarrollo continuo de habilidades de coaching en los estudiantes mediante la generación de espacios de aprendizaje colaborativo.
  • Generar instancias de retroalimentación constructiva entre los estudiantes, y de estos con el profesor, donde se promueva el desarrollo del potencial del estudiante como futuro coach.
  • Reflexionar sobre su práctica mediante instancias de supervisión, como un espacio de reflexión, permanente.

Sin lugar a duda ser coach y profesor requiere tener pleno conocimiento de lo que implica la distinción de ambos roles. Asumir la responsabilidad de permanecer alineados a los marcos éticos y competencias establecidas por la ICF, junto al desarrollo de un aprendizaje continuo que nos brinda la formación y actualización permanentes, sumado a las instancias de supervisión, son un requisito indispensable a la hora de ejercer nuestra práctica profesional.

La comprensión y el compromiso con todo lo desarrollado, nos permitirá ser espacio de posibilidad para aquellos quienes, como nosotros, buscan en el coaching una oportunidad para su desarrollo personal y profesional, cuyo impacto se ve reflejado en una nueva manera de ser y estar en el mundo.

 

Por: Romina Cartellone. La autora es Coach y miembro de  ICF Panamá.


El Capítulo de Panamá de la International Coaching Federation – ICF es una asociación sin fines de lucro, comprometida con el fomento y la difusión de la práctica profesional y ética del coaching. Está afiliada a la International Coaching Federation – ICF, la organización global más grande y reconocida de Coaching. www.icfpanama.org   www.coachfederation.org